Sale de la oscuridad con la boca llena de silencio, y entonces lo entiendes: no es un monstruo, es la voz del disco, que todavía espera que alguien le cante de vuelta. Se tragó las canciones de la ciudad para protegerlas y olvidó cómo soltarlas. No pelees sola. Di el nombre del Verso Perdido y convierte la última batalla en un dúo.