Yo, Ambrose Mortlake, en pleno uso de mis facultades mentales y en ninguno de las físicas, dejo toda mi herencia al heredero que ME ENCUENTRE antes de que la campana de la capilla dé las doce. Estoy en el edificio. No estoy en el ataúd. Traigan al doctor, traigan el certificado y traigan algo afilado. — A.M., firmado el día 2 del mes