Olvida las películas: el Velociraptor real tenía el tamaño de un pavo, estaba cubierto de plumas, y cazaba en la Mongolia del Cretácico Tardío, decenas de millones de años después de que el Stegosaurus ya se hubiera extinguido. Pequeño, rápido, inteligente, con una garra curva asesina en cada pata.