Una mesa larga puesta para docenas, ocupada por tres: el Sombrerero, la Liebre de Marzo y un Lirón dormido entre ambos. '¡No hay sitio! ¡No hay sitio!', gritan. Siéntense de todos modos. Aquí son siempre las seis, siempre la hora del té: descansen cuanto quieran. No pasará el tiempo. No puede.